(Poza Rica de Hidalgo,
Veracruz a 23 de Junio de 2013). El Primer Festival Musical de la Iglesia
Adventista del Séptimo Día, resultó todo un éxito.
El recital titulado Música Celestial, reunió a
grupos desde dúos, tríos, cuartetos, hasta
rondallas y solistas de los 5 distritos que brindaron lo mejor de sí, acompañados
con guitarras, violines, piano o pistas; para adorar al Eterno, y cantarle
hermosas alabanzas a Aquel que nos creó y redimió.
La convocatoria fue bien
atendida y entre los numerosos participantes estuvieron: Vocalistas: El profesor Ramiro Martínez cantó acompañado de su guitarra: Un día a la vez mi Cristo; Blanca Velázquez de la iglesia de Independencia; Daniel Lugo; y una
joven que vino de Tuxpan, Ver, promoviendo su disco.
Instrumentos solistas: Hiram Jarillo a la trompeta; Al violín: Abdiel Rojas
interpretó el hermoso himno: La vía dolorosa; y Dámaris Jarillo;
Mahary y Aury Maya Núñez. Duos: Alexa y Judit, interpretaron El gran Artista, ellas
vienen de Guadalajara y Pánuco y están colportando este verano en Poza Rica y
luego Dios mediante continuarán sus estudios en la Universidad de Montemorelos,
Nuevo León.
Entre los cuartetos estuvieron varios, uno vino de Tuxpan; Grupos, la rondalla
de Rancho Nuevo, municipio Papantla; El coro Doubrett, de la academia de canto de Tajin con sus 14
niños y jóvenes; cerrando el programa las academias de música de Abdiel Rojas y
de Roberto Castro.
El
auditorio adjunto a la Iglesia de Tajín, ese sábado lució lleno y en reverencia para
tributarle loor al único que es Santo y digno de Adoración, el programa estuvo dividido en 2 partes, y cada
participante entonó 2 himnos, en el intermedio
se dieron los anuncios de las academias de música próximas a presentar sus
recitales de verano.
El evento comenzó a las 5 de
la tarde y concluyó a las 8 con la despedida del sábado.
(Texto: En colaboración con Daniela Castillo García. Foto: Tomada de FB de Daniel Lugo Vázquez).
un 12, 2013 Silver Spring, Maryland, United States
Elizabeth Lechleitner/ANN
Nota del editor: Este informe es parte de una serie de artículos publicados este año, en que se cumple el 150° aniversario de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
Una década después del Gran Chasco, el naciente movimiento adventista se encontraba en otra encrucijada. Aunque 1844 había sacudido el núcleo doctrinal del movimiento, esta crisis, en cambio, hizo que los líderes debatieran cuestiones más tangibles.
“Alrededor de 1854, el movimiento casi se desintegra porque no pueden pagarle a sus ministros. Vemos que [John Norton] Loughborough estaba pidiendo por favor algo de pan”, dijo el historiador adventista David Trim. “Llegó a un punto que no tenía nada para sostener a su familia”.
Profundamente desalentados, en 1856 Loughborough, John Nevins Andrews y otros pioneros del movimiento se retiraron a Waukon (Iowa), donde esperaban dedicarse a la hacienda y ser misioneros. Pero el ambiente rural les brindaba pocas oportunidades de testificar, y el clima inclemente forzó a Loughborough a dedicarse en cambio a la carpintería.
Poco después, Jaime y Elena White, dos de los fundadores de la denominación, llegaron inesperadamente a ver cómo andaban estos obreros aparentemente negligentes.
“[Elena] encuentra a Loughborough y tres veces le dice: ‘¿Qué haces aquí, Elías?’ y de alguna manera lo conmina a regresar a la obra”, dijo Trim. White se refería así al profeta del Antiguo Testamento, que desconfió de Dios y se escondió en una cueva.
“A pesar de ello, ese es el momento cuando se dan cuenta de que tienen que hallar una manera de sostener a los ministros, y eso significa que cada iglesia necesita un tesorero”, dijo Trim.
Esta historia enfatiza el malabarismo que tuvieron que hacer los primeros adventistas: Aún se mostraban reacios a adoptar una estructura formal para la iglesia, pero cada vez quedaba más claro que por sí solo, no alcanzaba con el celo para dar a conocer el mensaje del evangelio.
A pesar de ello, era un tema muy tenso decidir de qué manera tenía que seguir avanzando la iglesia.
Para fines de la década de 1840, el movimiento adventista consistía de grupos diseminados y apenas conectados por medio de publicaciones periódicas tales como la “Advent Review & Sabbath Herald”, y de esporádicas conferencias sabatistas, donde los creyentes se reunían a analizar y, en muchas ocasiones, discutir sobre puntos más detallados de doctrina. “Difícilmente había dos que estuvieran de acuerdo”, dijo Elena G. White de la segunda conferencia, llevada a cabo en 1848.
En efecto, según el historiador adventista George Knight, se necesitaría “un liderazgo enérgico y orientado a los objetivos para formar un cuerpo de creyentes dentro de las condiciones caóticas del adventismo post chasco”.
A pesar de los temores persistentes de que la estructura de la iglesia equivalía a “Babilonia” (o a favorecer la religión organizada por sobre la simpleza del evangelio), líderes como los White y José Bates comenzaron cada vez más a hacer llamados resueltos de adoptar una estructura.
La organización formal, sostenían, le daría a la naciente iglesia los fundamentos financieros y legales que necesitaba para ser dueños de propiedades, pagar y enviar a los pastores, y determinar de qué manera las congregaciones locales deberían relacionarse entre sí y con el liderazgo de la iglesia.
Jaime White fue aún más allá, al sugerir que la estructura era una manera de constatar la buena mayordomía. En un artículo de la Review en 1860, dijo que era “peligroso dejar que el Señor haga lo que tenemos que hacer nosotros, y quedarnos entonces sentados haciendo poco, o nada”. Estaba preocupado especialmente por el ministerio de las publicaciones de la iglesia, que quería que estuviera registrado y asegurado “de manera legal”.
El impulso por la causa creció en los meses que precedieron a lo que llegaría a ser una asamblea definitoria en Battle Creek (Míchigan) en octubre de 1860. Allí, los White desafiaron a sus rivales a encontrar un pasaje bíblico en contra de la organización. Cuando sus opositores no pudieron hacerlo, el grupo decidió avanzar. Adoptaron una constitución para incorporar legalmente la asociación publicadora de la iglesia, amonestaron a las iglesias locales a “inscribir legalmente a las propiedades y templos de la iglesia” y escogieron un nombre para los creyentes diseminados: adventistas del séptimo día.
A comienzos de 1861, en otro congreso llevado a cabo en Battle Creek, los líderes de la iglesia en la región del Medio Oeste de los Estados Unidos realizaron otras tres recomendaciones, añadiendo al fundamento que habían establecido el año anterior. Allí se decidió incorporar legal y oficialmente la Asociación Publicadora Adventista, sobre la base de la formación de asociaciones en los estados o distritos, a la vez que se instó a las iglesias locales a que llevaran registros exactos de los miembros y financieros.
Los adventistas del Este de los Estados Unidos, dijo Knight, reaccionaron “contundentemente”, rechazando las recomendaciones y acusando a White y sus partidarios del Medio Oeste de apostasía.
White dijo que esta paralización se debía al silencio de los líderes destacados de la iglesia sobre el tema de la organización, dijo Knight. Elena White se mostró de acuerdo, deplorando una falta de “coraje moral” entre los líderes silenciosos. Ella había recibido una visión que indicaba que la “Babilonia” real era la confusión y el conflicto que acompañaba la desorganización.
“En lugar de estar unidos como pueblo, de crecer más fuertes, en muchos lugares somos poco más que fragmentos quebrados, aún desparramados y cada vez más débiles. ¿Hasta cuándo esperaremos?, escribió Jaime White en la Review en agosto de 1861.
Poco después, comenzó a surgir cada vez más el apoyo a la organización. En octubre, los adventistas de Míchigan fueron los primeros en organizar una asociación del estado. Durante los siguientes doce meses, los adventistas de otros seis estados lo imitaron. Con excepción de algunos focos de resistencia en la región Este, para 1862 el movimiento hacia la organización parecía imparable.
Sin embargo, sin un ente principal de gobierno, líderes como Jaime, White, Joseph Harvey Waggoner y Andrews estaban preocupados de que la iglesia perdiera los beneficios plenos de la organización. Propusieron entonces que cada asociación de los estados enviara un ministro, o “delegado”, a un congreso general, o “asociación general”. El factor que impulsó esto fue la necesidad de contar con un ministerio pastoral confiable. Si los pastores podían recibir los beneficios de la benevolencia sistemática, sostenía White, entonces la iglesia debía recibir los beneficios de la “labor sistemática”.
Así fue que en mayo de 1863, veinte delegados, diez de los cuales representaban a la Asociación de Míchigan, se reunieron en Battle Creek para organizar la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día “con el propósito de garantizar la unidad y la eficiencia en la labor, y de promover los intereses generales de la causa de la verdad presente, y de perfeccionar la organización de los adventistas del séptimo día”.
Los delegados también adoptaron una constitución, una constitución modelo para las asociaciones de cada estado y eligieron los principales directivos de la denominación: el presidente, el secretario y el tesorero. Aunque fue elegido en forma unánime, Jaime White rechazó el cargo de presidente, temiendo que el cargo afectara su campaña por la organización al ser considerado como “oportunista búsqueda de poder personal”, dice Knight. En su lugar, se eligió a John Byington como el primer presidente de la denominación.
Sin embargo, el hombre que estableció el marco de toma de decisiones de la iglesia ya era una de sus influencias más poderosas. White había introducido la idea de que si las acciones y prácticas no estaban “prohibidas por la Biblia y no violaban el sentido común”, eran legítimas, dijo Knight. Desafió así las interpretaciones estrictamente literales de la Biblia que apoyaban los primeros adventistas.
“Seguir con una comprensión más estrecha habría paralizado en gran medida la iglesia al tratar de avanzar a través del tiempo y la cultura”, dijo Knight.
Con una comprensión y una aceptación más amplia de la estructura, la iglesia llegaría a estar mejor equipada para refinar su identidad doctrinar y organizarse para la misión.
En Jamaica, adventista ciego es nombrado presidente del senado
mayo 23, 2013 Kingston, Jamaica
Nigel Coke
Floyd Morris hizo historia en el Parlamento de Jamaica la semana pasada cuando se convirtió en el primer ciego en ser nombrado presidente del Senado de Jamaica, la cámara alta del Parlamento de ese país.
Este adventista de 44 años es bien conocido en esa nación caribeña por su lucha a favor de las personas con discapacidades.
En su mensaje del pasado 17 de mayo en la ceremonia de jura, Morris citó Miqueas 6:8, el versículo de memoria de la Lección de Escuela Sabática de la semana pasada. “Hombre, él te ha declarado lo que es bueno, lo que pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, amar misericordiay humillarte ante tu Dios”.
En una entrevista, Morris dijo que la designación fue prueba de la fidelidad de Dios, y se produjo a pesar de años de incertidumbre sobre la dirección de su vida.
“Lo que ha sucedido me ha probado una vez más que mi Dios es real”, dijo.
La primera ministra de Jamaica, la Honorable Portia Simpson-Miller, dijo en una entrevista que ella “siempre ha admirado el sólido sentido de ética, la disciplina, y la conducta basada en principios del Senador Morris”.
“Creo que el Senado se beneficiará tremendamente de su liderazgo, y no tengo dudas de que seguirá siendo una inspiración para muchos, tanto en Jamaica como en el mundo”, dijo Simpson-Miller.
Morris dirige el programa radial “Ver desde una perpectiva diferente”, y trota de lunes a viernes con la ayuda de su chofer. En 1998 se había convertido en el primer senador ciego de Jamaica.
Morris comenzó a perder la vista a los 17 años debido a un glaucoma, y seis años después quedó completamente ciego.
Obtuvo la ayuda de la Sociedad Jamaiquina para los Ciegos, que le enseñó a leer y escribir en el sistema Braille. Desde entonces ha completado un título de grado en comunicaciones y una maestría en gobierno. Ahora está estudiando un doctorado en comunicación política.
“Las personas con discapacidades tienen que entender que vivimos en una era en la que están mejorando mucho las oportunidades para capacitar a las personas que las sufren, en especial en el contexto de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidades de las Naciones Unidas”, expresó.
Morris añadió que uno de los principales objetivos de este año parlamentario es sancionar la Ley Nacional de Discapacidad, por la cual ha abogado desde 1998.
Everett Brown, presidente de la Iglesia Adventista en Jamaica, dijo que los más de 270 mil miembros adventistas del país se sienten justamente orgullosos por la designación de Morris.
“A pesar de su impedimento visual, el senador Morris siempre ha demostrado su fe en Dios y una sólida voluntad cristiana de alcanzar logros, a pesar de las circunstancias”, dijo Brown. “Estamos seguros de que este compromiso con sus ideales cristianos, sumados a su amor por el pueblo de Jamaica y su impecable carácter, lo capacitará para servir al Senado de manera distinguida”.
Alrededor del diez por ciento de la población es adventista, y los miembros ocupan puestos destacados tanto en el gobierno como en el ámbito empresarial. Sir Patrick Allen, también adventista, es el gobernador general de la nación.
mayo 22, 2013 Silver Spring, Maryland, United States
Ansel Oliver/ANN
Los empleados de la sede central de la Iglesia Adventista del Séptimo Día entonaron antiguos himnos “progresistas” y escucharon declaraciones de los principales líderes de la iglesia en una breve ceremonia durante la tarde de ayer que marcó el 150° aniversario de la denominación.
Fue el 21 de mayo de 1863 que un grupo de veinte delegados estableció oficialmente la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día en Battle Creek (Míchigan).
En el día de ayer, Jim Nix, director del Patrimonio White, dirigió los himnos “Long Upon de Mountains” y “O Brother, Be Faithful” del himnario original de 1861, el que usaron los fundadores de la iglesia en ese encuentro.
Nix dijo que los cánticos de animado ritmo fueron seleccionados sobre la base de una conversación que una vez tuvo con la nieta de White, quien le informó que a Elena White le gustaban los “himnos progresistas […], es decir, los himnos animados. A la abuela no le gustaban los himnos lentos”.
Otros presentadores fueron Marvin Robinson, un tataranieto de Elena White, y Ted N. C. Wilson, presidente de la Iglesia Adventista.
“Este aniversario es un llamado para usted y para mí, para que avancemos en ese viaje […] revividos y reformados en él, capacitados por el Espíritu Santo para vivir los sueños y las esperanzas del mismo Dios según nos guíe el Espíritu Santo”, dijo Wilson. “Hoy día Dios nos está llamando para que jamás lo olvidemos ni sintamos temor”.
La ceremonia en el auditorio de la sede central, a la que asistieron unos cuatrocientos empleados, fue seguida de la inauguración de una muestra temporaria sobre historia adventista en el atrio adyacente.
Durante la ceremonia, la oración fue ofrecida por el Capellán del Senado de los Estados Unidos Barry Black, que es adventista. Su oración aparece aquí abajo en forma completa:
Autor y consumador de nuestra fe: Tú has sido nuestra Esperanza en el pasado, y eres nuestra Esperanza para el futuro.
Gracias por esta oportunidad de conmemorar el 150° aniversario de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y por el privilegio de inaugurar hoy aquí en la sede central una nueva exhibición sobre la historia adventista.
Señor, durante un siglo y medio, tú has usado esta iglesia para dar libertad a los cautivos, vista a los cielos, y libertad a los que sufren.
Perdónanos por esos capítulos de la historia en los que estuvimos desaparecidos en acción, no disponibles a la hora de ayudar a los perdidos, los solitarios y nuestros hermanos más pequeños. Señor, perdónanos por habernos quedado callados cuando deberíamos haber hablado, y por hablar cuando deberíamos habernos quedado callados. Perdónanos, oh Dios, por nuestros pecados de comisión y omisión. Reclamamos tu promesa de 1 Juan 1:9, de que si confesamos nuestros pecados, tú eres fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Gracias, Señor, por tu poder perdonador.
Síguenos desafiando por favor como iglesia cuando nos sentimos demasiado cómodos con nosotros mismos, cuando nuestros sueños se hacen realidad porque son demasiado pequeños, cuando llegamos seguros simplemente porque navegamos demasiado cerca de la playa.
Hoy nos comprometemos nuevamente para cumplir tu gran comisión. Hoy nos comprometemos nuevamente con el Calvario y con la sangre que nos ha liberado. Hoy nos comprometemos nuevamente, oh Dios, para llevar tu amor a todos los que necesitan valor, a todos los que carecen de alimento y abrigo, a todos los que sufren y carecen de alegría, a todos los enfermos y aislados, a todos los que están encarcelados, a todos los que anhelan un hogar y amistad.
Hoy nos comprometemos nuevamente para ser más osados, para aventurarnos en mares más anchos, donde las tormentas muestran tu maestría, donde perder la vista de la costa nos ayudará a hallar tus estrellas.
Oh Dios del pasado, corre el horizonte de nuestras esperanzas y guíanos hacia un futuro impulsado por la fe, la concentración y la fortaleza.
Y apresura el día cuando el Señor mismo descenderá del cielo con un clamor, con la voz del arcángel y la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán, y entonces, muchos de nosotros los que aún vivamos seremos arrebatados en el aire para encontrarnos con nuestro bendito Salvador en el aire, y para vivir con él por los ciclos sin fin de la eternidad.
Maranata, sí, ven Señor Jesús. Elevamos esta plegaria, en el majestuoso nombre de nuestro Salvador y Rey que pronto regresará.
mayo 21, 2013 Silver Spring, Maryland, United States
Elizabeth Lechleitner/ANN
Un documental que explora la filosofía y el legado de la obra misionera internacional humanitaria y de salud adventista será transmitido en diversas estaciones de la Public Broadcasting Stations de los Estados Unidos a partir de septiembre.
“The Adventists 2”, que ahora está disponible en DVD, es una secuela del documental que el cineasta independiente Martin Doblmeier realizó en 2010 titulado “The Adventists”, que repasó las raíces del mensaje de salud y ministerio de la Iglesia Adventista en Norteamérica.
El último filme de Doblmeier defiende la postura de que la integración temprana de la atención de salud y la teología es única a la denominación. La Iglesia Adventista fue establecida oficialmente en mayo de 1863, solo dos semanas antes de que Elena G. White, cofundadora de la iglesia, recibiera una visión sobre la reforma de salud que puso el bienestar físico y espiritual en el centro mismo del adventismo.
“Esto no significa por cierto decir que los judíos o los católicos o los presbiterianos no tienen grandes hospitales o no consideran que el cuerpo es un templo, pero creo que la noción del lugar que ocupa la atención de la salud dentro de toda la filosofía de quienes son los adventistas es distintiva desde el mismo comienzo”, dice Doblmeier.
El filme también se enfoca en el compromiso de la Iglesia Adventista con la atención de salud a largo plazo y sustentable por medio de su énfasis en la medicina preventiva y en el establecimiento de escuelas de medicina en los países en desarrollo.
Al filmar en Malaui, Doblmeier destaca el énfasis de la iglesia en la educación sobre HIV/SIDA, donde los adventistas están buscando integrar la conciencia de la salud a la cultura por medio de representaciones. En Perú, el rápido crecimiento de la población pone presión a la atención de la salud, pero el reciente lanzamiento de la Escuela de Medicina Humana en la Universidad Peruana Unión, una institución adventista de Lima, está preparando una nueva generación de médicos que podrán enfrentar ese desafío.
“Esto no es solo un remedio temporario”, dice Doblmeier “[Los adventistas están] creando estas escuelas de medicina en el mundo en desarrollo para que los mejores cerebros permanezcan en esos países, se preparen dentro del sistema educativo adventista, y entonces sigan trabajando allí. Creo que esto va a tener efectos a largo plazo”.
El filme también rememora la historia de un legendario hospital en China, sigue un equipo de médicos estadounidenses que practican cirugías a pacientes sin atención suficiente en la República Dominicana, y habla de la obra médica misionera adventista después de un catastrófico terremoto en Haití.
Ese país, acaso más que ningún otro, deja al descubierto la “impactante” necesidad de atención sustentable de la salud, dice Doblmeier. Pero, añade, también ilustra la resolución de los humanitarios adventistas.
“Es una tarea increíble, pero la esperanza ha estado siempre en el centro de la Iglesia Adventista desde el mismo comienzo, y sigue siendo una de las principales razones por las que está presente en el mundo hoy”, dice. “Es por ello que en estos países del mundo, en los que las disparidades de atención de la salud son tan enormes, creo que la presencia [de la iglesia] crea un sentimiento de esperanza, y eso es algo sumamente importante”.
Doblmeier también dedica considerable tiempo al legado del servicio médico y misionero que dejaron los primeros adventistas. Para ilustrar su impacto, él y su equipo de producción se dirigen a Brasil, donde durante décadas, Leo y Jessie Halliwell ofrecieron atención de la salud viajando en lancha a las comunidades aisladas que viven a lo largo del Río Amazonas. La lancha misionera “Luzeiro” (“Lucero”) sigue funcionando aún hoy.
“Una y otra vez la gente nos contó que escuchó la historia de los Halliwell y se sintió emocionada por ella. Esto muestra que la vida y obra de ellos tuvo propósito y sentido”, dijo Doblmeier.
“Ese es el poder de una historia. Y si hemos hecho algo para ayudar a que estas historias sigan vivan, no puedo menos que sentirme muy bien por ello”, dice. Una parte de los ingresos por las ventas de DVD será destinada a apoyar la obra de algunas de las organizaciones que aparecen en el filme.
“The Adventists 2” es el último de los más de 25 filmes premiados de Doblmeier sobre religión, fe y espiritualidad, entre ellos, “Bonhoeffer”, un documental sobre el resistente a los nazis Dietrich Bonhoeffer, y “Albert Schweitzer: Llamado al África”, un filme que relata la vida del humanista ganador del Premio Nobel.
Doblmeier es presidente y fundador de Journey Films, en Alexandria (Virginia, Estados Unidos). En el presente se encuentra en la parte final de producción de un filme que explora el compromiso de la Iglesia Adventista con la educación integral.
“Al final de esta entrevista, tengo que regresar precisamente a la sala de edición”, dice.
jun 04, 2013 Silver Spring, Maryland, United States
Ansel Oliver/ANN
Los que siguen una dieta vegetariana viven más que los que comen carne, según un estudio de más de setenta mil adventistas.
Un estudio publicado ayer por JAMA Internal Medicine, una publicación de la Asociación Médica Estadounidense, afirma que los vegetarianos experimentaron un doce por ciento menos de muertes durante los seis años de la investigación.
El estudio, financiado por el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, fue conducido por investigadores de la Universidad de Loma Linda, una institución adventista del sur de California. Los investigadores estudiaron a 73.308 adventistas que siguen los consejos alimentarios de la iglesia con distintos grados de adherencia.
De los participantes, los investigadores dijeron que 5 548 eran veganos, 21.177 eran lactoovovegetarianos, 7 194 eran pescovegetarianos, y 4 031 comían carne muy de vez en cuando. El resto de los participantes comía carne.
Los hallazgos confirman los beneficios a la salud de ingerir una dieta vegetariana, dijo el doctor Michael Orlich, investigador principal del estudio, a la agencia Bloomberg News.
“La gente debería tomar en cuenta estos resultados al considerar sus opciones alimentarias”, dijo Orlich a Bloomberg. “Diversos tipos de dietas vegetarianas pueden resultar beneficiosos para reducir el riesgo de muerte, en comparación con las dietas no vegetarianas”.
Orlich, director del programa de residencia en medicina preventiva del Centro Médico de la Universidad de Loma Linda, dijo que el estudio fue ayudado por el estudio de sujetos que tienen bajos índices de uso de alcohol y tabaco.
El periódico The Wall Street Journal señaló hoy que el estudio dijo que el cáncer afecta a los carnívoros y a los vegetarianos con índices similares. Asimismo, una comida vegetariana no significa que sea automáticamente saludable. Los alimentos fritos contienen altos índices de grasa, y algunas carnes son más saludables que otras.
Los investigadores señalaron que los beneficios a la salud fueron aún mayores en el caso de los hombres. No queda claro por qué las mujeres se ven menos afectadas por una dieta vegetariana. Las investigaciones futuras examinarán reacciones específicas a algunos alimentos según el sexo.
La doctora Kathleen Kuntaraf, directora asociada de Ministerios de Salud de la Iglesia Adventista mundial, dijo que la dieta vegetariana es parte de una vida saludable e integral.
“Más y más personas están reconociendo que nuestros principios de hace ciento cincuenta años son verdaderamente científicos”, dijo.
Los adventistas han abogado durante muchos años por una dieta vegetariana. El fundador de la Escuela de Salud Pública de Loma Linda venció la resistencia de la comunidad de salud de la década de 1940 para producir un importante estudio sobre los beneficios de una dieta vegetariana, y descubrió que esa dieta contenía en efecto suficiente cantidad de proteína, entre otros beneficios.
En años recientes, se ha destacado a los adventistas como uno de los pueblos más longevos estudiados. En 2008, Dan Buettner, autor del libro “Blue Zones”, escribió en detalle sobre los principios de salud de los adventistas y su estilo de vida más largo y saludable.
Los delegados de la Sociedad Bíblica Suiza eligieron al teólogo adventista Reto Mayer como presidente de la organización durante el encuentro del pasado 24 de mayo, siendo la primera vez que un adventista es designado en ese cargo en los 58 años de historia de la organización.
Mayer, tesorero asociado de la División Intereuropea de la Iglesia Adventista mundial, con sede en Berna (Suiza), ha sido vicepresidente de la sociedad desde 2005. La Iglesia Adventista se unió a esa entidad en 1982.
“Espero que la gente vea [la Biblia] como una invitación de Dios, que los llama a vivir en una relación personal con él”, dijo Mayer a la Sociedad Bíblica Suiza el pasado 24 de mayo en una entrevista. “La distribución de la Biblia es algo cercano a mi corazón, por lo que es un placer para mí participar en esta obra”.
La Sociedad Bíblica Suiza fue fundada en 1955 como sucesora de la excoalición de Sociedades Bíblicas Suizas. Hoy día, la sociedad cuenta con 45 miembros, entre otros, de las iglesias evangélicas reformadas de los cantones, la Antigua Iglesia Católica, iglesias evangélicas independientes, sociedades bíblicas de los cantones, sociedades cristianas y grupos suizos que comparten la misión de la sociedad de distribuir las Escrituras.
La sociedad promueve estándares de traducción, producción y distribución de Biblias en Suiza y el principado de Liechtenstein.
La Sociedad Bíblica Suiza trabaja con más de 146 sociedades bíblicas nacionales que están unidas en la organización mundial Sociedades Bíblicas Unidas, y que buscan que la Biblia esté disponible en versiones modernas y fáciles para un mayor número de personas.